Reforma carcelaria

Mejorar el sistema carcelario de Uruguay

Para mejorar el sistema carcelario en Uruguay, se podría considerar la implementación de las siguientes medidas:

Mejora de las condiciones de vida de los presos: Una de las principales preocupaciones del sistema carcelario en Uruguay es el hacinamiento y las malas condiciones de vida de los presos. Por lo tanto, se podrían implementar medidas para mejorar la infraestructura de las cárceles y proporcionar a los presos condiciones de vida más adecuadas.

Reinserción social de los presos: Una vez que los presos cumplen con su condena, es importante que puedan reintegrarse en la sociedad. Para ello, se podrían implementar programas de capacitación y educación dentro de las cárceles, así como programas de reinserción laboral y social para facilitar su reintegración en la sociedad.

Reducción de la reincidencia: Se podría implementar una política de prevención de la reincidencia, que incluya medidas como el seguimiento de los presos después de su liberación, el apoyo psicológico y social y la ayuda para la búsqueda de empleo y vivienda.

Descentralización del sistema carcelario: La concentración de cárceles en un solo lugar puede generar problemas de seguridad, hacinamiento y mala gestión. Por lo tanto, se podrían considerar medidas para descentralizar el sistema carcelario y distribuir los centros penitenciarios en diferentes regiones del país.

Reforzamiento del personal y capacitación: El personal encargado de la seguridad y gestión de las cárceles debería estar debidamente capacitado y contar con las herramientas necesarias para garantizar la seguridad de los presos y la gestión adecuada de los centros penitenciarios.

Financiamiento

La financiación de las mejoras en el sistema carcelario podría obtenerse a través de diferentes fuentes de financiamiento, como pueden ser la inversión pública, la cooperación internacional, el sector privado, entre otros.

Una forma de hacer partícipes a los convictos en su pago es a través de programas de trabajo remunerado en la cárcel. Es decir, se podrían establecer programas de capacitación laboral y empleo dentro de la cárcel, que permitan a los presos trabajar y recibir un salario por sus labores. Una parte de ese salario podría destinarse a financiar las mejoras del sistema carcelario, mientras que otra parte podría ser reservada para cubrir los gastos personales de los presos y apoyar a sus familias.

Además, se podrían implementar programas de educación financiera y de responsabilidad fiscal, que permitan a los presos comprender la importancia de contribuir al mantenimiento y mejoramiento del sistema carcelario, como un compromiso social y ciudadano.

Financiamiento del estado

Presupuesto Nacional: El Estado podría asignar una partida específica en el presupuesto anual destinada a mejorar el sistema carcelario. Esto implicaría una planificación a largo plazo y una asignación de recursos adecuada y sostenible.

Cooperación Internacional: El Estado podría buscar apoyo financiero y técnico a través de la cooperación internacional. Organizaciones internacionales, como el Banco Mundial o la Unión Europea, podrían otorgar financiamiento y asesoramiento técnico para mejorar el sistema carcelario.

Asociaciones Público-Privadas (APP): El Estado podría establecer una asociación público-privada para financiar y gestionar el sistema carcelario. El sector privado podría invertir en la construcción y mantenimiento de las cárceles, a cambio de una contraprestación económica o de otro tipo.

Bonos: El Estado podría emitir bonos para financiar el mejoramiento del sistema carcelario. Esto implicaría una planificación a largo plazo y un compromiso de pago a los inversores.

El Estado deberá asegurarse de que los recursos se utilicen de manera eficiente y transparente, y que se destinen adecuadamente para mejorar las condiciones de vida de los presos, así como para implementar programas de reinserción social y reducción de la reincidencia.

Pautas para los reclusos

En las cárceles privadas los reclusos deberán trabajar para mantenerse, y si causan daños edilicios o a sus compañeros, deberán repararlos o enfrentar las consecuencias correspondientes. Los delitos graves tendrán precedencia y los reincidentes no tendrán la posibilidad de acceder a la excarcelación hasta cumplir el 90% de su pena, excepto en el caso de aprender un oficio o carrera y demostrar buena conducta, luego será sujeto a evaluación del tribunal pudiendo reducir su pena hasta un 30 %. Además, se dividirán a los presos entre primarios y reincidentes, siendo los primeros los que recibirán las herramientas más pronto para su rehabilitación y reintegración a la sociedad. Para los reincidentes, se aplicarán penas más duras, como aumentar el cómputo para el cálculo de años que se reducen por estudio (más años de estudio menos años perdonados) y se les recordará que se les ha brindado la oportunidad de cambiar en dos ocasiones. En caso de falta de cooperación, se les someterá a trabajos equivalentes a la gravedad de sus delitos. Para aquellos que reincidan nuevamente no tendrán acceso a este beneficio más.

En lo que respecta a las organizaciones internacionales, pedimos que respeten nuestra soberanía y nos permitan el derecho justo de readaptar a nuestros ciudadanos a la sociedad. Es importante que la sociedad cambie su mentalidad y comprenda que, para lograr cambios reales, debemos aplicar medidas más duras para abordar los problemas urgentes y luego enfocarnos de lleno en las causas de una integral y profunda, abarcando temas como la educación, las necesidades básicas, el respeto, el trabajo y otros valores esenciales para construir un país mejor.